La Clueca

  Si algún día camina por el centro de la capital hispalense y se encuentra un restaurante dedicado al culto de la tortilla española no se extrañe, excítese o alégrese si es un fan de este plato tan nuestro, pues usted acaba de descubrir 'La Clueca'.

  En La Clueca prefieren el 'Tortillas para todos' antes que el 'Café para todos', y tal es así que este restaurante tiene su carta casi íntegramente compuesta por tortillas (casi, como veremos más adelante). Siendo este insigne plato su seña de identidad, todo el local gira en torno a ello: decoración relativa a la gallina y los huevos, cuadros del mismo estilo, nombre...  
  
  La primera impresión que me llevé fue un tanto confusa, pues parece que la Clueca está organizada como para ser un restaurante de comida rápida (similar a los 100M), pero ciertamente no he visto clientela ni personal como para ello, aunque ciertamente el servicio fue eficiente. Tal y como decía antes, en la Clueca casi todo son tortillas, pero no todo. También tienes otros platos radicalmente diferentes para pedir, como es el caso de las croquetas, el salmorejo, o mis amantísimas bravas (que ahora trataremos). Todo ello lo pedimos, y nos llevamos una grata sorpresa: las croquetas estaban bastante ricas, el salmorejo también resultón, y las bravas no estaban mal a pesar de ser dos salsas. Lo que me dejó un tanto descontento fue irónicamente la tortilla, que debía ser su plato fuerte. De entre toda la variedad disponible nos decantamos por escoger una de las sibaritas (más caras y con más ingredientes), concretamente una con cebolla caramelizada y nueces. No estaba mal, pero tampoco estaban como me la esperaba. Me dejó un tanto indiferente.

  Dejando banalidades a un lado, las bravas eran dos salsas (como ocurre en el 99% de los bares hispalenses), con la excepción de que la salsa blanca recordaba más a una crema agria o salsa yogur de kebab que a una mayonesa u alioli. Como suelen hacer también otros restaurantes, el plato llevaba orégano por encima, lo que le da contraste visual y aporta un mínimo de sabor que es de agradecer. La fritura de las patatas también era correcta (demasiado... ¿congeladas? probablemente), pero lo cierto es que el título de 'bravas' se les ha quedado en el camino, pues ni el mejor torero sería capaz de capear a estas patatas en un ruedo. Más bien les llamaría 'patatas ferdinandas'.

  En resumidas cuentas, no guardo la Clueca entre mis restaurantes favoritos, y estoy seguro de que no voy a ser un asiduo, pero eso no quita que sea un sitio en el que vaya a pensar cuando toque elegir un restaurante al que ir con amigos a disfrutar de una velada agradable, a buen precio, y en un sitio diferente. Y si me da por ahí, no me importara pedirme unas bravas, que aunque no lo son, tampoco están malas.


  Resumen: 

  Nombre y Localización: La Clueca. Calle Orfila 5, Sevilla..

  Valoración del Restaurante: Buena.

  Versión de las Bravas: Dos Salsas.

  Valoración y Precio de las Bravas: Regular. 3€.

  Enlace Yelp

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